La Vereda del Vado del Negro es una interesante propuesta para caminar por la sierra de Córdoba y descubrir su maravilloso entorno natural. Este sendero forma parte de una de las antiguas vías de comunicación que unían la capital con otras poblaciones serranas, caminos muy transitados en otras épocas que han ido quedando en desuso y ahora yacen olvidados entre la maleza esperando a ser descubiertos. La ruta del Vado del Negro supone una alternativa para dejar de saturar los mismos lugares de siempre y abrirse a conocer otros enclaves que, además de formar parte de nuestra historia, son auténticos reductos de biodiversidad.
La ruta transcurre por la ribera del río Guadiato, en la frontera de los términos municipales de Córdoba y Villaviciosa. El inicio se sitúa en el puente de Los Arenales, un conocido punto de encuentro para ciclistas y domingueros cordobeses.
Comenzamos a andar por el margen izquierdo del río, siguiendo las indicaciones del GR-48.
La explosión primaveral nos pilla por sorpresa y todo el campo luce en su máximo nivel de belleza.
Debido a varias y desafortunadas circunstancias familiares este año no hemos podido disfrutar de la primavera como de costumbre. Y cuánto echo de menos los habituales paseos por nuestra sierra, tan llena de vida...
Hay varios puntos del camino que nos acercan a la exuberante orilla del Guadiato.
Pasados algunos kilómetros abandonamos la ribera para introducirnos en una tupida zona de pinos y otras especies botánicas típicas del bosque mediterráneo.
A partir de aquí viene un trayecto de subida en el que la senda se estrecha y la vegetación se vuelve más densa.
Seguimos subiendo hasta dejar atrás la parte más boscosa y vemos cómo el terreno se despeja para dar paso a una elegante dehesa.
Esta ancestral vereda comienza en el lagar de la Cruz y termina en el límite de Córdoba con Villaviciosa, constituyendo un recorrido alternativo a la famosa Vereda del Pretorio, que al parecer era la vía principal que comunicaba ambas poblaciones. Ahora son caminos ignorados por la ciudadanía y desatendidos por las administraciones, de los que apenas se conservan tramos sueltos que de vez en cuando se pierden por completo entre arbustos y vallas de dudosa legalidad. Sería interesante poner en valor y proteger estos rincones apartados, pues tanto una ruta como otra discurren por algunos de los ecosistemas más representativos de Sierra Morena.
Nos dirigimos ahora hacia el popular arroyo Bejarano, un importante afluente del Guadiato.
Casi sin darnos cuenta nos sumergimos de nuevo en la espesura del bosque, hasta llegar a un idílico lugar conocido como el Rincón del Duende.
Sabrás que has llegado cuando te envuelva de repente un frescor inusitado y sientas por todo tu cuerpo una buena onda difícil de explicar. Sin duda la mejor parte de la ruta.
Descendemos por un precioso sendero hasta llegar al punto en el que el arroyo Bejarano desemboca sobre el caudaloso río Guadiato.
Momentos de relax que se agradecen, ideales para una parada técnica y unas cuantas respiraciones profundas.
Tras el descanso accedemos a un puente en el que se aprecia un magnífico paisaje sobre el valle del Guadiato. Al fondo se pueden observar unas cuantas buitreras en los roquedos colindantes.
Al cruzar a la otra orilla del río la vereda desaparece y continuamos por un camino ancho de tierra hasta alcanzar la urbanización Solanas del Pilar. La última parte transcurre por pista asfaltada hasta llegar de nuevo al puente de Los Arenales.
Tal vez éste sea uno de los senderos más bonitos de la sierra de Córdoba, aunque hay muchos más que también ofrecen paisajes dignos de ser admirados y conservados. Desde aquí mi humilde reivindicación a las autoridades competentes para pedir una mínima figura de protección. ¡Parque Natural Sierra Morena Cordobesa ya!
Más información técnica de la ruta y descarga del mapa aquí.
















































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