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Los Riscos de Guadanuño, un paisaje único en la Sierra de Córdoba.

La Sierra de Córdoba esconde rincones tan singulares como los Riscos de Guadanuño, un enclave muy curioso que se encuentra próximo a la capital y que llama la atención tanto por el paisaje como por su tranquilidad. El hecho de ser un lugar apartado de las carreteras y poco transitado por el gran público supone una ventaja para su protección y un regalo para aquellos que disfrutamos de andar en soledad. 

Descubrí este sitio por casualidad hace pocos años, cuando subí el Cerro de Pedro López, otra rutilla interesante cuya descripción os dejo aquí. Estando en aquella cima divisé por primera vez los Riscos sin saber lo que eran y me pregunté cómo era posible que aún no conociera ese sitio viviendo tan cerca... Más tarde fuimos a investigar y esto fue lo que encontramos:  

En la frontera de los términos municipales de Córdoba y Villaviciosa emerge una zona rocosa que en algunos puntos supera los 600 metros de altitud, y que sobresale en medio de un entorno de sierra y extensos pinares. Se trata de un afloramiento granítico compuesto por materiales rocosos muy antiguos, procedentes del proceso de cristalización lenta del magma. Esto quiere decir que su formación se debe a la actividad volcánica que hubo hace muchos millones de años y a los posteriores procesos de erosión. Tanto éste como otros lugares de nuestra sierra se han convertido en áreas de importancia geológica que permiten el estudio de la historia de la tierra, y por tanto merecen ser conservadas. 

Una de las ventajas que ofrece esta ruta es que se puede adaptar a nuestras preferencias y condición física, con posibilidad de alargar el recorrido y hacerlo en versión lineal o circular. Nosotros ya hemos probado las distintas opciones y os comparto la que en mi opinión es la más completa, una ruta circular de doce kilómetros que incluye la subida a los riscos. ¿Comenzamos?

Desde Córdoba se toma la carretera que sube a la urbanización de Las Jaras y pasando ésta llegamos a la urbanización Sol y Luna, donde dejamos el coche. Siempre digo que no hace falta ir muy lejos para descubrir grandes sitios, en este caso el inicio de la ruta está a unos quince minutos de la capital cordobesa y eso ya es un aliciente. 

A pocos metros tomamos un sendero que desciende por el barranco de la Sierra Carbonera y nos adentramos en un bosque mediterráneo de bandera.

Bajamos hasta la orilla del río Guadanuño, afluente del Guadiato, y lo cruzamos sin problema saltando de piedra en piedra. En general suele traer poca agua e incluso llega a secarse en las épocas calurosas, pero en períodos de lluvia este paso podría presentar alguna dificultad. Es una zona muy tranquila para pasear, descansar del ruido y meditar.

Seguimos la senda marcada con hitos de piedra, a lo lejos ya se atisba nuestro objetivo. 

Este tramo se realiza en constante subida. 

En primavera es todo un espectáculo ver la jara pringosa en flor. 

 Y el cantueso tiñendo el campo de violeta.  

Al echar la vista atrás se observa la inconfundible silueta del Cerro Pedro López. 

Más arriba llegamos hasta una meseta donde por fin los Riscos se descubren ante nosotros. ¡Y son una auténtica maravilla!

Esta gran mole de piedra constituye el hogar perfecto para grandes rapaces como el buitre leonado y águila perdicera, así como mamíferos de gran tamaño como ciervos, jabalíes y zorros. Gracias a la poca densidad de población humana el lugar se mantiene bien conservado y es un remanso de paz para la fauna que lo habita. Desde aquí animo a conocer el sitio siempre de forma respetuosa y en silencio, seguro que todos los animales nos lo agradecen.

A partir de aquí tenemos la opción de seguir el camino sin llegar hasta Los Riscos, o bien hacer un poco el cabra y subir hasta arriba del todo, siempre que no haga mucho calor. Si optamos por subir, como en nuestro caso, lo haremos de forma lineal desde este punto tomando una vereda que prácticamente se pierde entre tanta piedra. 

Nota importante: No se puede subir por cualquier lado aunque desde abajo parezca que sí, por eso en esta parte se hace más necesario que nunca llevar GPS y seguir un track que sea fiable. O hacer algo que nunca falla: ir con alguien que ya se conozca el camino.

Abordamos Los Riscos por un estrecho corredor encajado entre paredes de roca. Ojo, que en algunos tramos hay que trepar de piedra en piedra usando incluso las manos, es decir hay que "risquear". Quiero advertir que este ascenso supone un aumento considerable en la dificultad de la ruta, así que se puede hacer la alternativa circular sin la subida, también muy válida y menos peligrosa.  

Después de cierto esfuerzo alcanzamos una explanada conocida como Plaza de Armas, donde toda la atención recae en los enormes pedruscos que en algunos casos parecen tallados por la mano humana. 

Un lugar mágico que nos muestra una amplia perspectiva de todo lo que es Sierra Morena Cordobesa, destacando el Pico Torreárboles, el Cerro Pedro López y la Sierra del Castillo en Espiel. 

La bajada se realiza por el mismo sitio con los cinco sentidos puestos sobre nuestros pasos. 

Retomamos el sendero de antes hasta alcanzar una pista forestal que nos ayuda a relajar los músculos después de tanto "risqueo".

En la siguiente foto se observa la formación conocida como "el tornillo". 

Hay que cruzar el arroyo Adeba y continuar hasta el Valle del Guadiato, tan bello y silencioso. Aquí hay una estupenda panorámica del meandro que hace el río a su paso por una zona de gran interés conservacionista. 

La despoblación de este sitio da lugar a que proliferen especies de flora y fauna muy diversas. Me pregunto por qué Sierra Morena Cordobesa aún no es un parque natural, motivos le sobran para serlo. 

Nos desviamos un poco para descubrir entre la maleza el Puente Califal sobre el río Guadiato, o mejor dicho sus ruinas. El gran puente fue construido en el siglo X, en la época del primer califa Omeya, Abderramán III. Hasta el siglo XII tuvo su importancia en la llamada Gran Ruta o <<Yadda>>, uniendo Córdoba con Badajoz en un recorrido de 225 kilómetros. Siguió en funcionamiento hasta finales del siglo XIX sirviendo como vía de paso entre Córdoba y Villaviciosa, después quedó en desuso y fue abandonado a su suerte. 

Originalmente estaba constituido por nueve ojos de los que hoy en día sólo quedan en pie dos, ya que en 1916 sufrió los destrozos de un fuerte temporal. En la actualidad presenta un estado lamentable y corre un grave peligro de derrumbe, de ahí que se conozca también como "puente roto".

Pese a su gran importancia histórica nunca se llegó a reconstruir y acabó siendo víctima no sólo de las crecidas del río sino también de la dejadez de las administraciones. Aún así merece la pena acercarse para admirar lo que en su día fue una obra colosal y un ejemplo de la arquitectura islámica cordobesa. 

Continuamos la ruta y ahora toca cruzar el puente romano sobre el río Guadanuño, otro elemento que forma parte de nuestro patrimonio cultural y que en este caso aún sigue cumpliendo su función. Su construcción data del siglo I, aunque con posterioridad ha ido recibiendo los retoques de otras civilizaciones asentadas en Córdoba. Consta de cuatro arcos, dos centrales más grandes y dos laterales más pequeños, un gran legado de la época de mayor auge de Corduba.   

Ambos monumentos están declarados desde 1931 como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, aunque su deterioro es más que evidente. Y no sólo eso, los senderos para llegar a ellos presentan un estado de conservación pésimo y la vegetación se ha adueñado de un lugar que hoy es transitado a duras penas por los senderistas. ¿Se acabarán perdiendo para siempre estos dos símbolos de nuestra sierra? Sólo el tiempo lo dirá. 

Tras cruzar el puente la senda continúa hasta tomar un camino en paralelo a la carretera de Las Jaras. En poco rato estamos de vuelta en el punto de partida y por el camino descubrimos otra perspectiva de Los Riscos, sin duda un gran paisaje al alcance de todos los que quieran conocer Córdoba.

¡Hasta la próxima rutilla! 


Información técnica de la ruta y descarga del mapa aquí.















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